Socio Fundador de FOL Agencia de Valores SpA
A comienzo de los años 2000, el cantante argentino Diego Torres, nos alentaba con su canción «Color Esperanza». Fueron años difíciles, en especial para la economía argentina y para la de algunos países de la región. El mundo a su vez salía de varias crisis: la de la moratoria de la deuda rusa de 1998, la de los países asiáticos y aún estaba salpicado por la explosión de la burbuja de las jóvenes empresas de Internet, las llamadas «punto com» (.com).Hoy en 2014, y a 6 años de la crisis «subprime», nos preguntamos cuándo volverá a repetirse algo similar.
A los inversionistas las crisis nos atemorizan, nos hacen dudar y hasta nos paralizan. Pero la pregunta es: ¿tenemos dudas y miedos sólo en las crisis? La respuesta es: definitivamente no. Sentir inseguridad, preocupación y hasta temor al momento de invertir es totalmente normal y signo de que somos personas de «carne y hueso».
Si bien no podemos evitar estos miedos, debemos entenderlos, enfrentarlos y superarlos. Cuando lo logramos estaremos bien encaminados para evitar errores costosos, muchas veces producto de nuestros descuidos y omisiones
Presento un resumen de los temores más recurrentes y miedos al momento de invertir.
1) Miedo 1: Elegir dónde y cuánto invertir
Nadie sabe lo que nos deparará el futuro. La imagen de la sabia anciana, que con solo acariciar y mirar su bola de cristal nos puede predecir lo que ocurrirá, lo vemos solo en las películas y en las novelas de ficción.
No me canso de repetir que los tres factores más importantes a tomar en cuenta son: nuestro perfil de inversionista, nuestro objetivo de inversión y su plazo. Conocer cuál es nuestra tolerancia al riesgo, es decir, cuan dispuestos estamos a soportar pérdidas nos dirá cual es la distribución de inversiones que más nos acomoda. También influirá el plazo ya que inversiones más riesgosas demandan mayor tiempo. El objetivo es el que nos indica el “por qué y para qué “invertimos, y será clave para seleccionar los instrumentos más adecuados.
La elección adecuada, coherente y consistente de estas tres variables entre sí, tampoco nos asegurará el éxito. Pero de algo debemos estar seguros: si no hacemos caso a nuestro perfil de inversionista, la pasaremos muy mal y nuestros miedos crecerán.
2) Miedo 2: Cuál instrumento elegir
La elección del instrumento adecuado está íntimamente relacionada con los tres aspectos que mencioné en el punto anterior. El mercado de capitales ofrece una gran variedad de productos financieros que, en forma combinada, nos ayudarán a crear una cartera o portafolio adecuado a nuestras necesidades.
En este momento cabe mencionar otro factor de gran importancia: la diversificación. Los diferentes productos financieros cumplen los objetivos para lo que fueron creados y, en algunos casos, contrapuestos entre sí.
La diversificación busca no solamente que nuestra inversión se reparta entre distintos productos sino también, y de manera muy importante, que se distribuya entre diferentes clases y tipos dentro una misma categoría.
El ejemplo más común son las acciones, las que son de por si un tipo de instrumentos pero con características y propiedades distintas que dependerán de las empresas a las que pertenezcan.
Lo mismo ocurre con los bonos o depósitos a plazo. Si bien pertenecen a la familia de “instrumentos de deuda”, las características propias e individuales de cada uno, en cuanto al emisor, plazo, moneda, frecuencia de pago de capital e intereses, tasa de interés fija o flotante, etc. los hacen productos distintos.
En síntesis, una correcta diversificación entre distintos tipos de instrumentos y emisores nos ayudará a mitigar el riesgo.
3) Miedo 3: Tengo un monto bajo para invertir
La diversificación se hace particularmente más difícil cuando poseemos un monto bajo para invertir debido a tres factores:
– El monto unitario de transacción de cada instrumento puede ser mayor al monto que tenemos para invertir.
– Los costos fijos de transacción pueden tener efectos muy negativos en la rentabilidad final
– Nadie estará interesado en asesorarnos. Los asesores financieros privados calculan sus honorarios como un porcentaje sobre el monto invertido.
Debemos empezar en algún momento. No podemos esperar a tener una gran cantidad de dinero iniciar nuestro ahorro. Siempre que comenzamos lo haremos por un monto bajo, pero lo importante es empezar y cuanto antes lo hagamos mejor.
Afortunadamente existen los fondos mutuos, los que nos permiten invertir de manera diversificada en distintas clases de instrumentos, de diferentes emisores, monedas y países, y desde montos muy bajos.
Los costos de transacción de los fondos mutuos son muy razonables respecto del servicio que entregan ya que además otorgan la asesoría de personas expertas, las que se dedican a monitorear la marcha de la economía, tanto nacional como internacional, y su impacto en los distintos instrumentos y sus emisores.
En Chile hay 35 tipos y categorías de fondo mutuos lo que nos permite construir una cartera o portafolio diversificado desde montos muy bajos y que sea compatible con nuestra tolerancia al riesgo. Es por eso que decir que los fondos mutuos son muy riesgosos es un error.
4) Miedo 4: Perder oportunidades de invertir individualmente
Muchos hemos escuchado de las “proezas” financieras de inversionistas de renombre internacional que invirtiendo en acciones de ciertas empresas específicas e individuales multiplicaron su fortuna. Se han escrito decenas de libros que aseguran tener la receta mágica de cómo hacer para que nosotros igualemos los logros obtenidos por estas “leyendas vivientes” como, por ejemplo, Warren Buffett.
Seamos realistas: eso no va a pasar. La inmensa mayoría de las personas se dedican a actividades distintas a la de invertir en el mercado de capitales. Tal vez les gusta leer de economía y de inversiones, pero ser un profesional es algo muy distinto que conlleva no solo preparación técnica y formal, sino muchos años de experiencia.
A alguien le puede gustar jugar al tenis, practicándolo como deporte, distracción o simplemente para pasar un buen momento con amigos. Por el azar del destino esta persona puede jugar un partido contra Rafael Nadal o Roger Federer. Pensar que les pueda ganar, es algo imposible.
Lo mismo ocurre con las inversiones: una persona que no se dedica el 100% de su tiempo y cuya profesión es distinta a la invertir en el mercado de capitales no hará, de manera consistente, mejores inversiones que aquellos que administran los fondos mutuos. Pensar lo contrario es simplemente una ilusión.
No nos auto engañemos y pensemos que somos expertos solo porque sabemos algo más sobre una determinada industria o una empresa en particular. Muchos otros tienen ese conocimiento. Por otra parte, cualquiera que posea información confidencial que no sea pública y que invierta basado en ella, es muy probable que termine pagando una abultada multa, que sea sentenciado o sufra ambas situaciones.
5) Miedo 5: Esperar el mejor momento para invertir
“Comprar barato y vender caro” resume el afán de todo inversionista. Esta estrategia es muy lógica y muchos esperan que los precios bajen para comenzar a invertir, especialmente si en el mercado los precios han subido durante un periodo prolongado.
Pero el problema es poder saber cuando el mercado ha bajado lo suficiente: ¿15%, un 20% o 30%? ¿Qué pasa si esperamos que baje un 20% y cuando llega a una caída del 15% comienza a subir con una tendencia de ascenso que llega al 75%? ¿Hubiéramos tenido el coraje de invertir en medio de la crisis subprime del 2008 / 2009?
Muchas veces “el óptimo es enemigo de lo bueno”. No nos auto engañemos: no vamos a acertar al momento justo y comprar cuando los precios están en el piso, justo antes que comiencen a subir, ni tampoco vender en el momento en que los precios están en la cúspide, justo antes de empezar a bajar.
Si recién empezamos a invertir hagámoslo regularmente mes a mes. Si contamos con un monto alto, hagámoslo gradualmente en diferentes tipos de fondos mutuos. Como no sabremos de antemano si es el momento óptimo, con esta estrategia si los precios caen invertiremos cada vez a precios menores. Si suben, no nos perderemos el total del alza.
En síntesis, no tengamos miedo de empezar. Seamos realistas: nunca sabremos de antemano cuando será el momento óptimo. Lo mejor que podremos prever son tendencias de largo plazo.