Ciberseguridad es una prioridad estratégica tanto para las autoridades como para las industrias y mercados. Todo está en riesgo si no se toman las medidas y los protocolos que protejan las operaciones en el ciberespacio. Nuestro desarrollo depende de que logremos implementar los mecanismos para que las operaciones sean seguras. La confianza es la base de nuestra industria, pero también lo es la necesidad de ofrecer a las personas los beneficios de lo virtual. El ciberespacio es una necesidad, una realidad que transforma todo, presentando desafíos constantemente, y que se proyecta en una dinámica constante de cambio y van complejizando los resguardos requeridos Es por eso que debemos abrazarlo, para entregar un servicio rápido, flexible e ilimitado en todos los aspectos: tiempo y espacio que requieren y demandan las personas.
Las autoridades con justa preocupación legislarán, normarán, regularán y fiscalizarán esta materia en todas las industrias. Sin embargo, debemos prestar atención y especial preocupación a que el remedio no elimine el potencial desarrollo que se requiere en cada negocio y operación en el ámbito virtual. Las tecnologías fintech han permitido que se generen nuevas plataformas y formas de hacer negocios, que facilitan y agilizan los procesos. El equilibrio entre ciberseguridad y fintech es una necesidad en la evolución de nuestra industria. Así como la tecnología avanza a pasos agigantados, los ataques al sistema parecieren ir siempre un paso adelante.
Muchos sostienen que nunca seremos capaces de mitigar efectivamente estos riesgos mediante la regulación. En consecuencia, es responsabilidad de cada uno de nosotros que todos los desarrollos de algoritmos, plataformas, software y de aplicaciones o soluciones digitales se realicen de acuerdo a las políticas de seguridad que se hayan autoimpuesto cada una de las sociedades administradoras. Pretender que la normativa se haga cargo de resolverlo podría llegar a ser insuficiente y al final del día, incluso se podría transformar en un inhibidor del potencial de crecimiento y de servicio de la industria.
La misión es difícil: resguardar la confianza con procesos rigurosos y cuidados en un marco que legisle en pos del desarrollo, aplicando los rigores de una ley implacable y asegurando penas ejemplares a quienes trasgredan las reglas, pero sin asfixiar el desarrollo y sin dejar de servir a un público que quiere todo a través de su dispositivo móvil en cualquier lugar y momento.
Por último, no debemos desatender el empoderamiento que obtienen las personas a través de las nuevas tecnologías. Se debe tener en cuenta que, si bien se generan nuevas oportunidades de inversión -así como desafíos para la industria y el regulador- los inversionistas deben estar preparados y ser responsables para poder utilizar de forma adecuada las diversas plataformas. Así, no solo la educación financiera tiene un rol importante y amplio sino que el comportamiento financiero cobra especial interés y atención. Hoy se habla de asegurar incentivos para enrielar el comportamiento financiero más allá de la educación en la materia que pueda tener cada cual.