COLUMNAS DE OPINIÓN

Conservador o agresivo, los perfiles de riesgo

Paulina Gutiérrez Matta

Gerente de ventas de LVA Índices

Cada vez con más frecuencia encontramos propaganda o denominaciones de instrumentos de inversión que nos hablan de perfiles conservadores, moderados, agresivos y similares.

Ellos aluden a las formas que tiene una persona de enfrentar las decisiones de inversión, algo que en términos financieros se conoce como “perfil de riesgo”.

Para invertir es esencial saber el motivo por el cual lo hacemos (el objetivo), pero también conocer cómo somos financieramente (nuestro perfil de riesgo).

Para determinar eso, antes tenemos que tener claro que no existen las inversiones buenas o malas por sí mismas, sólo hay inversiones que calzan mejor con nuestros objetivos y perfiles de riesgo. Ignorar esto nos puede resultar costoso.

Recordemos que cuando se invierte dinero se puede ganar o perder y por lo tanto existe siempre un riesgo. La forma cómo toleramos esto, es decir, la capacidad y actitud de enfrentar la incertidumbre y eventuales pérdidas que conlleva toda inversión es la que define, a la postre, nuestro perfil.

Al momento de resolver la mejor inversión una persona debe identificar, a lo menos, tres aspectos claves: sus objetivos de inversión, el plazo de la inversión y el perfil de riesgo que se posee.

Las clasificaciones más comunes de perfil de riesgo son conservador, moderado y agresivo, que en una simplificación podrían colocar a una persona entre los extremos de ser cauteloso o jugado.

El conservador se caracteriza por ser un inversionista con objetivos de estabilidad para sus inversiones y la preservación de capital. Espera que sus inversiones se vean expuestas a una baja volatilidad para tener la menor probabilidad de retornos negativos.

El inversionista moderado se define como un inversionista que tiene por objetivo mantener un balance en su portafolio entre estabilidad y apreciación de capital en el largo plazo, es decir, rentabilidad. Espera que el retorno sea superior al del perfil conservador, entendiendo que las inversiones se verán expuestas a volatilidad media y a potenciales mayores variaciones del capital.

Finalmente, está el agresivo, es decir, un inversionista que tiene por objetivo una alta apreciación de capital en el corto, mediano o largo plazo, esperando altos retornos en sus inversiones. Entiende que éstas se verán expuestas a alta volatilidad y a una posible disminución del capital inicialmente invertido.

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